Aspectos biológicos
El envejecimiento es un hecho demográfico y cultural pero se
trata indudablemente de un hecho biológico que ni siquiera es exclusivo
del ser humano ya que por él pasan todos los seres vivos sin excepción.
Lo importante, sin embargo, es que no afecta a todas las personas por
igual. Pero además, ni siquiera afecta por igual a los distintos órganos
del cuerpo humano y, en especial, del cerebro.
Como acertadamente señala Ruiz Grima, en muchos
casos, la edad cronológica de una persona no se corresponde con su edad
biológica. Podemos encontrarnos con personas mayores que presentan un organismo
joven, pero también puede darse el caso contrario; esto es, personas jóvenes
cuya edad biológica es mayor que su edad cronológica. Sin embargo, como
recuerda Ruiz Grima, a pesar de que se ha intentado medir la edad biológica de
las personas, hasta ahora no se han realizado progresos dignos de mención.
Si es importante conocer los grandes síndromes geriátricos
que afectan al buen funcionamiento de los distintos órganos y sistemas, no lo
es menos adquirir ciertos conocimientos sobre las bases del envejecimiento
cerebral.
Aspectos psicológicos del envejecimiento
El envejecimiento está asociado con el deterioro de muchos
procesos sensoriales y cognitivos (Baltes y Linderberger, 1997) y de muchas
funciones psicológicas y cerebrales (Rodrigue y Raz, 2004). La vejez viene
acompañada de transformaciones estructurales y funcionales importantes en
prácticamente todos los órganos y sistemas, incluido el Sistema Nervioso
Central (SNC) (Raz, 2001). Los cambios principales se producen en áreas de la
corteza cerebral frontales, parietales y temporales. El estudio de los
volúmenes de las distintas regiones corticales ha mostrado la vulnerabilidad temprana
de la corteza prefrontal lateral implicada en las funciones de control
ejecutivo y del control de la atención y del hipocampo y del sistema
temporal-medio del que depende la memoria episódica. Este deterioro cerebral
parece ser la causa del deterioro de estas funciones cognitivas con la edad.
Sin embargo, no se ha encontrado deterioro en tareas de vocabulario y de memoria
implícita ya que la actuación de los mayores es semejante a la de los adultos
jóvenes.
Dado el aumento del número de personas mayores en la
sociedad actual y el elevado coste personal, económico, social, personal y
familiar asociado al deterioro cognitivo y a la dependencia que produce es
fundamental identificar los factores que puedan ayudar a reducir o, incluso,
invertir el deterioro cognitivo.
Una serie de resultados recientes bastante
prometedores parecen confirmar la relación existente entre la buena forma
física cardiovascular y la degeneración neural; esto es, parece que las pérdidas
de tejido neural, habituales en el envejecimiento, pueden reducirse con el ejercicio
físico (Colcombe et al., 2003).
La investigación sobre el envejecimiento cognitivo es hoy
una “nueva frontera” de las ciencias humanas (Dixon y Nilsson, 2005) que
integra las aportaciones de la psicología cognitiva del envejecimiento y la psicología
del ciclo vital. En la actualidad, disciplinas científicas como la
neurociencia, la farmacología, la epidemiología, la genética, la biología y las
ciencias de la salud están realizando aportaciones muy interesantes al estudio
del envejecimiento cognitivo. En concreto, hay que resaltar las aportaciones
que está realizando en la comprensión de lo que significa el envejecimiento
cognitivo una nueva disciplina conocida como neurociencia cognitiva del
envejecimiento (Cabeza, Nyberg, y Park, 2005). El principal objetivo de esta
ciencia es el estudio de los cambios que se producen en el cerebro humano a
nivel neural como consecuencia del envejecimiento. El estudio de los cambios
anatómico-fisiológicos ha consistido preferentemente en la descripción de los
procesos de atrofia cerebral y en la pérdida de sinapsis.
En la actualidad,
cada día son más numerosos los estudios que combinan el estudio de los procesos
cognitivos desde un punto conductual con la aproximación neurológica. De esta
forma, está siendo posible estudiar los efectos del envejecimiento, tanto en
los procesos cognitivos como en los cerebrales (Cabeza et al.,2005).
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