lunes, 18 de noviembre de 2013

Envejecimiento Saludable: Aspectos Biológicos y Psicológicos

Aspectos biológicos

El envejecimiento es un hecho demográfico y cultural pero se trata indudablemente de un hecho biológico que ni siquiera es exclusivo del ser humano ya que por él pasan todos los seres vivos sin excepción. Lo importante, sin embargo, es que no afecta a todas las personas por igual. Pero además, ni siquiera afecta por igual a los distintos órganos del cuerpo humano y, en especial, del cerebro.

Como acertadamente señala Ruiz Grima, en muchos casos, la edad cronológica de una persona no se corresponde con su edad biológica. Podemos encontrarnos con personas mayores que presentan un organismo joven, pero también puede darse el caso contrario; esto es, personas jóvenes cuya edad biológica es mayor que su edad cronológica. Sin embargo, como recuerda Ruiz Grima, a pesar de que se ha intentado medir la edad biológica de las personas, hasta ahora no se han realizado progresos dignos de mención.

Si es importante conocer los grandes síndromes geriátricos que afectan al buen funcionamiento de los distintos órganos y sistemas, no lo es menos adquirir ciertos conocimientos sobre las bases del envejecimiento cerebral.

Aspectos psicológicos del envejecimiento

El envejecimiento está asociado con el deterioro de muchos procesos sensoriales y cognitivos (Baltes y Linderberger, 1997) y de muchas funciones psicológicas y cerebrales (Rodrigue y Raz, 2004). La vejez viene acompañada de transformaciones estructurales y funcionales importantes en prácticamente todos los órganos y sistemas, incluido el Sistema Nervioso Central (SNC) (Raz, 2001). Los cambios principales se producen en áreas de la corteza cerebral frontales, parietales y temporales. El estudio de los volúmenes de las distintas regiones corticales ha mostrado la vulnerabilidad temprana de la corteza prefrontal lateral implicada en las funciones de control ejecutivo y del control de la atención y del hipocampo y del sistema temporal-medio del que depende la memoria episódica. Este deterioro cerebral parece ser la causa del deterioro de estas funciones cognitivas con la edad. Sin embargo, no se ha encontrado deterioro en tareas de vocabulario y de memoria implícita ya que la actuación de los mayores es semejante a la de los adultos jóvenes.



Dado el aumento del número de personas mayores en la sociedad actual y el elevado coste personal, económico, social, personal y familiar asociado al deterioro cognitivo y a la dependencia que produce es fundamental identificar los factores que puedan ayudar a reducir o, incluso, invertir el deterioro cognitivo. 

Una serie de resultados recientes bastante prometedores parecen confirmar la relación existente entre la buena forma física cardiovascular y la degeneración neural; esto es, parece que las pérdidas de tejido neural, habituales en el envejecimiento, pueden reducirse con el ejercicio físico (Colcombe et al., 2003).

La investigación sobre el envejecimiento cognitivo es hoy una “nueva frontera” de las ciencias humanas (Dixon y Nilsson, 2005) que integra las aportaciones de la psicología cognitiva del envejecimiento y la psicología del ciclo vital. En la actualidad, disciplinas científicas como la neurociencia, la farmacología, la epidemiología, la genética, la biología y las ciencias de la salud están realizando aportaciones muy interesantes al estudio del envejecimiento cognitivo. En concreto, hay que resaltar las aportaciones que está realizando en la comprensión de lo que significa el envejecimiento cognitivo una nueva disciplina conocida como neurociencia cognitiva del envejecimiento (Cabeza, Nyberg, y Park, 2005). El principal objetivo de esta ciencia es el estudio de los cambios que se producen en el cerebro humano a nivel neural como consecuencia del envejecimiento. El estudio de los cambios anatómico-fisiológicos ha consistido preferentemente en la descripción de los procesos de atrofia cerebral y en la pérdida de sinapsis.

 En la actualidad, cada día son más numerosos los estudios que combinan el estudio de los procesos cognitivos desde un punto conductual con la aproximación neurológica. De esta forma, está siendo posible estudiar los efectos del envejecimiento, tanto en los procesos cognitivos como en los cerebrales (Cabeza et al.,2005).

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