lunes, 28 de octubre de 2013

Caídas y fracturas en el adulto mayor


El envejecimiento suele venir acompañado de muchos cambios. La vista, la audición, la fuerza muscular, la coordinación y los reflejos ya no funcionan como antes. El equilibrio también puede verse afectado a causa de la diabetes y enfermedades cardíacas o por problemas circulatorios, de la tiroides o del sistema nervioso. Cualquiera de estos problemas puede aumentar la probabilidad de una caída.

Por otro lado está la osteoporosis, la cual es una enfermedad que hace que los huesos se vuelvan delgados y propensos a romperse fácilmente. Cuando los huesos son frágiles, aun una pequeña caída puede ocasionar la fractura de uno o más huesos.

Precauciones

  • Siempre levántese con lentitud después de comer, acostarse o descansar. El levantarse muy rápido puede hacer que su presión arterial se baje, lo cual podría darle la sensación de mareo.
  • Utilice un bastón o una andadera que le haga sentirse más estable cuando camina. Además, tenga mucho cuidado al caminar en superficies mojadas o con hielo.
  • Utilice zapatos de suela de goma y tacón bajo que sean un buen soporte para los pies. El caminar solamente con medias o zapatos de suela lisa en escaleras o en pisos encerados puede ser peligroso.
  • Sujétese de los pasamanos cuando utilice las escaleras.
Haga de su casa un lugar seguro

En las escaleras, pasillos y caminos:
  • Asegúrese de que haya una buena iluminación e interruptores en la parte de arriba y abajo de las escaleras.
  • Mantenga limpias las áreas por donde camina.
  • Verifique que todas las alfombras estén aseguradas al piso de modo que no se deslicen. Coloque bandas antideslizantes en los pisos de cerámica o madera. Puede comprar estas bandas en cualquier ferretería.
  • Instale pasamanos desde arriba y hasta abajo, y en ambos lados de las escaleras y asegúrese de que queden bien ajustados.
En los baños principales y en los auxiliares:
  • Instale barras cerca de los inodoros así como dentro y fuera de la bañera y la ducha.
  • Coloque tapetes, bandas antideslizantes o alfombras en todas las superficies que puedan mojarse.
  • Mantenga las luces de noche encendidas.
En su cuarto:
  • Ponga lámparas e interruptores de luz cerca de la cama.
  • Mantenga también el teléfono cerca de la cama.
En otras habitaciones:
  • Mantenga los cables eléctricos y del teléfono cerca de las paredes y alejados de las áreas por donde camina.
  • Acomode los muebles y otros objetos, de modo que no estén en el medio de su camino.
  • Asegúrese de que la altura de sus sofás y sillas sea adecuada de modo que pueda sentarse y levantarse con facilidad.


viernes, 25 de octubre de 2013

Autoestima en el adulto mayor


 El adulto mayor ve afectada su autoestima a veces por la inseguridad que vive a partir de las pérdidas asociadas a sus vivencias afectivas, físicas y sociales como son: la independencia de los hijos, la pérdida del cónyuge, la disminución de capacidades, la salud a veces afectada, la jubilación, la disminución de ingresos, entre otras. Su vida emocional sufre modificaciones que originan actitudes acerca de sí mismo y acerca de los demás que pueden tener efectos negativos en sus relaciones afectivas y en el trato con otros. Sabemos que a partir de la autoestima, es decir, del concepto del propio valor, se proyectan la comunicación y las conductas que constituyen la base del mundo afectivo relacional. El refuerzo de la autoestima en el Adulto Mayor, se sostendrá en el hecho de favorecer la apertura de la perspectiva desde sí mismo respecto a las metas alcanzadas, esfuerzos, logros y sabiduría de vida a partir de la experiencia. Este refuerzo puede darse a través del aprendizaje acerca de la valoración de sí mismo y de la comunicación, lo cual favorecerá la adaptabilidad al entorno.

martes, 22 de octubre de 2013

Envejecimiento con éxito

El envejecimiento con éxito es considerado como un concepto multidimensional que abarca, trasciende y supera la buena salud y que está compuesto por un amplio conjunto de factores bio-psicosociales.

Rowe y Khan lo definen con los siguientes componentes: baja probabilidad de enfermedad y de la discapacidad asociada, alto funcionamiento físico y mental y alta participación social.
Sin embargo, otros autores enfatizan la valoración subjetiva y la satisfacción con la vida como elementos clave de un envejecimiento exitoso (Lher,1982) e, incluso, otros consideran como elemento clave la actividad y productividad social (Siegrist, Knesebeck y Pollack, 2004).

En resumen, condiciones de salud, funcionamiento físico óptimo, alto funcionamiento cognitivo, afecto positivo y participación social son los criterios generalmente aceptados para identificar esta forma de envejecer (Fernández-Ballesteros)

Sin embargo, Peel, McClure y Bartlett (2005) examinaron los resultados de la mayoría de los artículos procedentes de estudios longitudinales (de 1985 a 2003) y concluyeron que los criterios utilizados en la identificación del envejecimiento con éxito son dos: la supervivencia y el nivel de funcionalidad del individuo. 

Así también, la revisión de estos estudios puso de relieve que la mayoría de los determinantes o predictores investigados en la literatura son, esencialmente, los estilos de vida (no fumar, no beber, adecuada alimentación y ejercicio físico).

Depp y Jeste (2006) también hicieron una extensa revisión de estudios sobre envejecimiento con éxito, tanto transversales como longitudinales; tras identificar los criterios para la definición de un envejecimiento con éxito. Estos autores identificaron 28 estudios que cumplen con algunos criterios preestablecidos. Entre estos estudios se identificaron 10 aspectos principales utilizados como criterios para un envejecimiento con éxito, presentes en un número limitado de estudios. Un resumen de todo ello es el siguiente: habilidad funcional y funcionamiento físico estaban presentes en 26 estudios, funcionamiento cognitivo en 15; satisfacción con la vida y bienestar en 9; participación social/productividad en 8, presencia/ausencia de enfermedad en 6; longevidad en 4; autovaloración de la salud en 3; aspectos de personalidad en 2; medio ambiente y renta en 2, y autoevaluación de un envejecimiento con éxito en 2.

Por otra parte, las variables independientes más comunes de envejecimiento con éxito son las siguientes: una
menor edad, mayores ingresos, educación, género/femenino, género/ masculino, la proteína C-reactiva, índice tobillo/brazo, la presencia de condiciones médicas, problemas de audición y la ausencia de la depresión.

Mientras el envejecimiento con éxito sea considerado un constructo multidimensional, en muchos casos se operacionalizará mediante criterios simples que pueden adoptar un formato categorial o continuo. Finalmente, existe una frecuente confusión entre las definiciones o criterios y sus predictores o
determinantes.

En conclusión, es de extrema importancia y urgencia llegar a una definición empírica de envejecimiento con éxito comúnmente aceptada para poder establecer comparaciones tanto en la proporción de personas que envejecen bien en una población dada como cuáles son sus predictores. 




domingo, 20 de octubre de 2013

Relación entre envejecimiento y género

La presencia mayoritaria de las mujeres en el grupo de mayores de 65 años resulta ser un hecho bien conocido, visible en la sociedad actual. Este desequilibrio
entre los sexos se acentúa con la edad, a partir de los 85 años existen dos mujeres por cada varón, y en el futuro seguirán siendo más numerosas que los varones.

Mike Bury, desde el punto de vista de la teoría del envejecimiento, revisa tres importantes áreas, teniendo en cuenta sobre todo sus consecuencias para la comprensión de los aspectos de la vida social marcados por el
género. 

En primer lugar, los enfoques estructurales o de economía política y la dependencia que enfatizan la pobreza como característica de la vejez; a continuación, la teoría de Laslett sobre «la tercera edad» en su búsqueda de actitudes nuevas para sacar partido de esta etapa en términos de creatividad, crecimiento personal y elección. En este sentido el autor enfatiza la necesidad de desarrollar nuevas funciones para las mujeres dado que alcanzan mayor esperanza de vida que los varones y, en consecuencia, tienen más probabilidades de llegar a la «tercera edad» y de permanecer más tiempo en ella.

Bury analiza los enfoques centrados en la biografía y el curso vital poniendo de manifiesto que en la actualidad son los más utilizados y señalando la probabilidad de que esta perspectiva constituya el marco dominante. Estos enfoques desarrollan el análisis de los orígenes y consecuencias de la dependencia, la discapacidad y la desigualdad en la vejez y prestan atención especial a la dimensión del género como construcción social. 



miércoles, 16 de octubre de 2013

Soporte Social en el Adulto Mayor


Durante los años 70, a partir de las investigaciones de Cobb y Cassel, se desarrolló el campo de estudio de lo que hoy en día se conoce como soporte social. Ambos autores enfatizaban que éste tenía un impacto positivo en el individuo, reduciendo su susceptibilidad frente a enfermedades, protegiéndolo de experimentar estados patológicos y sirviendo como una suerte de amortiguador en situaciones de crisis. 

Componentes del Soporte Social

Redes Sociales

Se refiere a las diversas conexiones que los individuos tienen con sus otros significativos dentro de un medio ambiente particular. Cumplen un papel estabilizador, pues son la base desde la cual se constituye la integración social, elemento muy importante para la adaptación, en especial durante la adultez mayor.

Soporte Social Percibido 

Implica la evaluación cognitiva de saber o tener la confianza de estar conectado con otros y de poder contar con ellos en alguna situación en particular.

 Soporte Social Efectivo
 
Se refiere a la cantidad de miembros de la red social que realmente brindan su apoyo.

Soporte Social Realizado

Puede ser concebido como las acciones realizadas por otros cuando brindan ayuda a una persona. 




Stassen Berger (2001) plantea que durante la adultez mayor las relaciones amicales y la calidad de las mismas resultan cruciales y muchas veces se constituyen como una barrera contra la pérdida del nivel de reconocimiento social característico de esta etapa de vida. Aunque los adultos mayores puedan
mantener lazos con generaciones menores o con familiares, la presencia de amigos de la misma generación incrementa los recuerdos compartidos y la sensación de bienestar, pues estos se convierten en fuentes de alegría, ofrecen intimidad y brindan oportunidades para compartir actividades recreativas.

Los hermanos también pueden brindar dicho soporte, por lo que resultan muy importantes durante esta etapa de vida. Sin embargo, tal como plantea Vega (1995), la disponibilidad de su ayuda dependerá de sus posibilidades, de su proximidad geográfica y de su estado de salud.

De otro lado, en cuanto al ámbito familiar se ha encontrado que el soporte social que los hijos brindan a sus padres durante su proceso de envejecimiento depende de si los primeros son hombres o mujeres. En relación a esto, Spitze y Logan (1990) señalan que los adultos mayores que tienen hijas mujeres suelen
recibir un mayor y más diverso soporte y asistencia que aquellos que tienen hijos pero no hijas. 

Fuente: 






domingo, 6 de octubre de 2013

ACTIVIDAD FÍSICA, RECREACIÓN Y SALUD EN EL ADULTO MAYOR


Recreación y salud

La recreación y salud, se enmarcan en el contexto de la Seguridad Social como uno de los pilares importantes de las acciones relacionadas con la promoción colectiva de la salud y el bienestar general.
Se orienta a estimular el interés por la adopción de un Estilo de Vida activa y a desarrollar la participación de la comunidad, mediante el desarrollo de cursos específicos de acondicionamiento físico.
En los últimos años, la sociedad ha tomado con mucha aceptación los consejos y recomendaciones para la ejercitación, hechas por grupos profesionales interdisciplinario ocupados por el bienestar del adulto mayor, situación que ha provocado toda una revolución tecnológica, industrial, cultural y educativa entre otras.

Según Jiménez A. (1998), los objetivos generales que debe seguir un Programa de Actividad Física en el Adulto Mayor, deben ir orientados a:

1. Incorporar normas y hábitos de vida que contribuyan al bienestar general del Adulto Mayor

2. Conocimiento y manejo de técnicas, que permitan enfrentar adecuadamente el deterioro orgánico y motor, derivado del proceso natural de envejecimiento

3. Motivar la práctica de actividad física sistemática y regular con elementos significativo en la prevención, fomento, desarrollo y rehabilitación de la salud.

Alimentación

En adición al ejercicio, debe tomarse en cuenta una adecuada alimentación.

Ingerir alimentos y bebidas es básico para la vida. El anciano sano no tiene necesidad de regímenes especiales, tan solo debe mantener la energía suficiente que le permita un buen funcionamiento orgánico, aunque es importante señalar que debe tener en cuenta la calidad de los alimentos que debe ingerir, que sean ricos en fibras (frutas y vegetales), gran cantidad de líquido, por lo menos ocho vasos de líquido al día, disminuir la cantidad de azúcar y grasa, una adecuada distribución de las comidas (tres al día y una o dos meriendas).

Consideraciones generales de la práctica de actividad física en el adulto mayor

El tiempo del adulto mayor debe ser bien ocupado, de manera que permita su autorrealización, conjugada con sus necesidades de recreación y diversión.

El hecho de poder practicar diferentes actividades proporciona sentido al individuo, manteniendo interés y gozo por su existencia.

- La integración de ancianos a diferentes clubes, o grupos de amigos permiten discutir las posibilidades sobre el “dónde y el cuándo” de las reuniones para realizar ejercicio.

- Las condiciones fisiológicas, psicológicas, biológicas y físicas de cada ser humano son totalmente individuales. Por ello, siempre se debe consultar con un médico y un especialista en el campo de la Educación Física y la recreación antes de iniciar un programa de actividad física.

- El propósito de la actividad física en adultos mayores, nunca debe estar orientado hacia la competencia, sino, al bienestar físico, la autoconfianza, y un poco más de independencia de sus actividades motoras.

- La variabilidad debe ser parte de las rutinas de manera que no caigan en monotonía y por lo tanto se pierda el interés por el mismo.

- Lo ideal es practicarlo de 3 a 5 veces por semana, en sesiones de 25 a 45 minutos.

- Se debe ir siempre de menos a más, de lo más simple a lo más complejo, de lo fácil a lo difícil, pero siempre gradualmente.

- Se debe tener el adecuado descanso, la recuperación del cuerpo después de un ejercicio es muy importante.

- El programa debe estar orientado al aerobismo, (caminata, trote, natación, danza aeróbica de bajo impacto, bailes) entre otros, y con mucho cuidado el entrenamiento de fuerza, (fortalecimiento)

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

LA PARTICIPACIÓN DEL PSICÓLOGO EN LA ATENCIÓN A LA SALUD DEL ADULTO MAYOR


 



 
 
 
 
Para enfrentar los problemas de la vejez, se hace necesaria la participación de un equipo multidisciplinario formado por médicos geriatras y gerontólogos, psicólogos, enfermeras y trabajadores sociales, entre otros. De manera particular, el psicólogo tiene una función importante en el equipo gerontológico: se ha convertido en una herramienta esencial en la atención del adulto mayor dado que en los últimos años las investigaciones clínicas demuestran que en ese grupo de edad las enfermedades mentales tienen una prevalencia del 40 al 45%, estadística que incluye toda una gama de problemas psicogeriátricos reversibles e irreversibles.

Una de las transformaciones que experimenta el organismo humano en la última etapa de la vida es un cambio en sus funciones mentales. El tratamiento y prevención de tales padecimientos es una de las tantas funciones que el psicólogo puede desempeñar en el cuidado de la salud de las personas de la tercera edad.

El psicólogo y el adulto mayor hospitalizado

El psicólogo ofrece un dispositivo de escucha, facilitando así el hablar del paciente, quien irá reconociendo la operatividad del lenguaje, así como el hecho de que puede tomar distancia con respecto de su enfermedad. Se le invitará a que relate su historia, y allí se desplazarán las modalidades vinculares con sus familiares y parejas, sus posibilidades para resolver conflictos, mecanismos de defensa, pérdidas y ganancias, alegrías y tristezas, sueños y fantasías, olvidos y recuerdos; en fin, se logra que se vea a sí mismo como a una persona y no como a una enfermedad. A través de las sucesivas entrevistas, se hallará a un sujeto que construye en el presente su historia, ya que muchos viejos acceden por primera vez al psicólogo, por lo que será necesario explicarles claramente cuál es la función de éste.

Además de las entrevistas, el psicólogo puede utilizar otras herramientas diagnósticas para evaluar el nivel cognitivo, emocional y hasta físico en cuanto a las actividades que es capaz de hacer por sí mismo del adulto mayor hospitalizado, aplicando determinadas pruebas. Ya aplicadas, resulta interesante evaluar los resultados obtenidos en una primera administración con respecto a una posterior, e investigar qué variables intervinieron para la modificación, si es el caso, de los resultados.

El psicólogo y el adulto mayor institucionalizado

La mayor parte de las personas mayores no desea vivir en instituciones; con frecuencia consideran que vivir allí es un abierto rechazo por parte de sus hijos, y éstos llevan ahí a sus padres disculpándose al hacerlo y con grandes sentimientos de culpa. Sin embargo, debido a las necesidades de la persona mayor o a las circunstancias de la familia, tal ubicación parece ser en ocasiones la única solución.

La labor del psicólogo en un asilo resulta indispensable, pues no sólo consiste en atender las necesidades emocionales, afectivas y terapéuticas de los senectos residentes, sino también de impartir a todo el personal que allí labora los conocimientos referentes a las relaciones humanas para que conviva con esos pacientes y les ofrezca no sólo una atención física sino también emocional, pues suele suceder que labore en estos sitios personal no capacitado que puede abusar o maltratar al paciente.

El psicólogo y su labor con adultos mayores asociados

En los últimos años, las personas de la tercera edad ya sea por iniciativa propia o mediante programas institucionales se han agrupado en asociaciones de jubilados, clubes, grupos de barrio y otros; cada uno de tales grupos funciona de acuerdo a políticas establecidas en parte por sus mismos miembros y en parte por las instituciones a las que pertenecen, pero coinciden en un objetivo principal, que es elevar la calidad de vida de sus integrantes.

El psicólogo debe hacerles reflexionar acerca de que la edad de la jubilación, que para muchos suena amenazante, no es una edad estéril; que es una edad de realización, de productividad, de fecundidad artística, de cumplimiento de aspiraciones que posiblemente nunca se pudieron llevar a cabo; que es una edad de libertad para desligarse de muchas cosas y compromisos que impedían la autorrealización, y que es una edad de retos.

El psicólogo y la atención individual a personas de la tercera edad

Con frecuencia, el psicólogo atiende a las personas mayores en forma individual a través de un tratamiento psicológico o de psicoterapia. A menudo, para entender mejor al paciente y para que éste se entienda mejor, es bueno hacer una revisión de su vida. Este proceso de recordar es comúnmente acompañado por la reaparición de conflictos no resueltos, y es aquí donde el psicólogo reconocerá el efecto de problemas anteriores que han persistido y que se manifiestan a través del estrés provocado por el envejecer.

Como parte de la tarea del psicólogo, es necesario que trate de manera particular la presencia de los síntomas depresivos, que suelen ser muy frecuentes en esta etapa de la vida; de hecho, se observan en los senectos cuadros clínicos de angustia y depresión. El psicólogo puede enseñar técnicas del relajamiento que producen muy buenos resultados en aquellas personas que padecen depresión, ansiedad, estrés, hipertensión arterial, diabetes y otros.

El psicólogo y la atención primaria de la salud física y mental en la tercera edad

Es tarea del psicólogo acompañar el planeamiento estratégico del proceso de envejecimiento revirtiendo los prejuicios que actúan como inhibidores para el logro de la identidad personal y como barreras en todo el espectro social, que incluye además al propio adulto mayor y a los profesionales que lo tratan; así, los planes de prevención deben responder a las necesidades sentidas por la población a la que se desea llegar, conforme a sus realidades y características psicológicas, sociales y geográficas; es decir, atendiendo a su perfil epidemiológico. Se estima que la obra social debería guiar las acciones de promoción y prevención de la salud, incluyendo más prestaciones (incremento vertical) y cubriendo a más personas (incremento horizontal), aumentando de esta manera la cobertura asistencial.

Para mayor información: