La vejez no es una enfermedad, aun cuando un cierto número
de ancianos desarrolla discapacidades por causa de procesos crónicos originados
por el envejecimiento. Muchas de las enfermedades que se asocian con la vejez
son enfermedades crónicas las que se adquieren aproximadamente a los 30 años,
como es el caso de la artritis, diabetes, enfermedades cardíacas, reumatismo,
lesiones ortopédicas, alteraciones mentales y nerviosas. Por lo tanto, el
envejecimiento en sí mismo no es una enfermedad y la mayor parte de las
personas ancianas gozan de buena salud, aunque no se puede negar que está
acompañado de cambios físicos y que incrementa la posibilidad de desarrollar
enfermedades crónicas, porque el equilibrio orgánico es más frágil.
Algunos de los cambios físicos que aparecen con la edad son:
declinación de las funciones sensoriales y perceptivas, disminución de la
estatura, propensión a la osteoporosis en las mujeres, atrofia de las glándulas
sebáceas del rostro, pérdida de la adaptación al frío y al calor, disminución
de la fuerza y la rapidez para realizar actividades físicas, las paredes de las
arterias se endurecen y se reduce su elasticidad y los mecanismos inmunológicos
contra de las infecciones y el cáncer pierden eficiencia.
Fisiológicamente, el envejecimiento conlleva reducción del
agua corporal, de la motilidad intestinal y de la masa renal, así como la
función pulmonar pierde la capacidad de reserva. También disminuye la
frecuencia cardíaca con el ejercicio y la sensibilidad de los barorreceptores,
por lo que pueden producirse síntomas ortostáticos hipotensivos. Se deterioran
las diversas modalidades sensoriales: sensibilidad táctil y profunda, visual y
auditiva. Neuropsicológicamente puede apreciarse disminución de la memoria
próxima, lentificación general de los procesos centrales y pérdida de velocidad
en las actividades motoras.
Envejecimiento y estrés oxidativo
El envejecimiento y la disminución de la longevidad parecen
ser debidos en parte a la acción de los radicales libres encargados de diversas
reacciones de oxidación enzimática. Los radicales libres de oxígeno son
altamente reactivos y todas las células pueden ser lesionadas.
Complejas reacciones bioquímicas han sido descritas en el
cuerpo humano, estando estas controladas por múltiples mecanismos de
regulación. Muchas de las reacciones bioquímicas implican transferencia y
liberación de energía, que pueden acarrear formación de radicales libres, sin
embargo estos deben ser cuidadosamente controlados porque dada su naturaleza
altamente reactiva representan una amenaza potencial para los tejidos sanos.
El envejecimiento por la intervención de los radicales
libres se debe a:
– Incremento en la velocidad de consumo del oxígeno en la
mitocondria, lo cual disminuye su longevidad.
– Intervención de los radicales libres en el desarrollo de ciertas enfermedades (cáncer y aterosclerosis).
– Intervención de los radicales libres en el desarrollo de ciertas enfermedades (cáncer y aterosclerosis).
Con el desarrollo de la vejez, las acciones de las especies
reactivas de oxígeno y de otros radicales son mucho más perjudiciales, porque
con el envejecimiento los sistemas antioxidantes se ven disminuidos y por tanto
existe una mayor probabilidad de que las especies radicalarias ejerzan su
acción sobre sus moléculas blancos.
Para mayor información : http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S0864-03002002000300006&script=sci_arttext
Interesante post, como tu bien lo dices, la vejez no es una enfermedad, ni debe decirse que el adulto mayor no puede recordar o hacer algo porque ya esta "viejo". Muchos factores intervienen para que el adulto mayor tenga dificultad en realizar actividades y disminuya su capacidad cognitiva y uno de ellos es el estrés oxidativo.
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