domingo, 29 de septiembre de 2013

Sexualidad en el anciano: un elemento importante en su calidad de vida


El desarrollo sexual humano es un proceso que abarca toda la vida. Cada persona tiene sentimientos, actitudes y creencias sexuales procesadas a través de una perspectiva intensamente individual, la cual se conforma por experiencias personales, tanto íntimas como sociales. Existe la tendencia a ignorar, subestimar, sensacionalizar a veces, y en la mayoría de las ocasiones no creer en las capacidades, deseos y necesidades que tienen los ancianos en la esfera sexual. Por todo ello, la problemática de la expresión sexual en el anciano se agrava no solo por los estereotipos sociales, sino también porque muchas veces existe la falta de la otra pareja, siendo importante el apoyo de su familia.

La sexualidad es una dimensión humana que abarca todo nuestro ser y desaparece solo con la muerte. En ella intervienen elementos biológicos, psicológicos y socioculturales.
En ocasiones, los jóvenes creen inaceptable la expresión de la actividad sexual en el anciano. Según estudios, el interés y la actividad sexual en ambos sexos disminuye con la edad, ocurren cambios biológicos que debe conocer el anciano y los médicos para evitar confundir situaciones como la impotencia en el hombre y la interpretación correcta de las molestias y el dolor que durante las relaciones sexuales puede padecer la mujer.
Se debe tener en cuenta también que muchos medicamentos pueden inhibir el funcionamiento sexual como las drogas antihi-pertensivas, los diuréticos, las benzodiacepinas, etcétera.

Existen diversas opiniones sobre la sexualidad, con un predominio del criterio de que esta debe suceder sin tener en cuenta la edad, aunque algunos la asocian a la juventud. La actividad e interés sexual está más conservada en los hombres, mientras que en las mujeres sobresale la falta de interés.

Entre las entidades crónicas que padecen, y que han podido afectar su sexualidad, encontramos la hipertensión arterial, la artrosis y la diabetes mellitus. Las drogas que más se ingieren en estas edades son los sedantes y las antihipertensivas, que son grupos de medicamentos que pueden también reducir la actividad sexual.

Es vital incrementar la preparación sobre la sexualidad en esta etapa de la vida, también al personal de la salud, en función de mejorar la calidad de vida de estas personas con un enfoque amplio de criterios y acciones.


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