La memoria es un proceso mental complejo por medio del cual
fijamos, retenemos y reproducimos todo aquello que estuvo una vez en nuestra
conciencia, haciendo uso posterior de nuestra experiencia; es pues, una
condición necesaria para desarrollar una vida independiente y productiva, pero
para que la información sea adecuadamente registrada y evocada es necesario que
otras funciones neuropsicológicas permanezcan indemnes.

ATENCIÓN
La atención es una función neuropsicológica que sirve de mecanismo de activación y funcionamiento de otros procesos mentales más complejos como la percepción, la memoria o el lenguaje, mediante operaciones de selección, distribución y mantenimiento de la actividad psicológica.
En los adultos mayores la atención, sobre todo si debe ser
mantenida voluntariamente, disminuye. El comportamiento de la atención sufre
cambios con la edad que se manifiestan en un declive en la tasa de exactitud en
la detección de señales, que podría interpretarse como una disminución
progresiva en el grado de vigilancia, manifestada en tareas que requieran
atención mantenida.
Las alteraciones que puedan presentarse en la atención del
adulto mayor están íntimamente relacionadas con la motivación que despierte la
tarea que se esté acometiendo, y con las alteraciones perceptivas que pudieran
estar relacionadas con la edad, de tal manera que en condiciones ambientales
desfavorables, la atención mantenida podría debilitarse, mientras que en
ambientes estimulantes y tareas de interés, podría lograrse una optimización de
la atención del senescente.
Algunas condiciones mentales, como la depresión, podrían
también afectar la atención, así como el consumo de psicofármacos,
fundamentalmente de benzodiacepinas.
En los procesos demenciales la atención no le permite al
paciente guardar la información, por lo tanto, la atención comienza a
deteriorarse junto con la memoria reciente, y en la medida en que la enfermedad
avanza, se vuelve mas distraído y con mayor dificultad para mantener la
atención en las actividades que realiza. La capacidad para seleccionar los
estímulos adecuados para la realización de cada tarea, se va alterando
progresivamente hasta el ensimismamiento en etapas de deterioro avanzado.
Resulta muy importante prestar atención a las quejas
subjetivas de los adultos mayores o sus familiares, referentes a problemas en
la concentración, porque, usualmente, incluso entre el personal de la salud, se
comparte el mito del declive intelectual en el adulto mayor, lo cual impide
muchas veces una correcta valoración que podría permitir acciones de prevención
o de rehabilitación temprana del deterioro cognitivo.
En los adultos mayores sanos el ejercicio de la atención
tendrá un propósito preventivo, y bastará con pedirles que mantengan su
atención de manera voluntaria en las actividades que realizan, en su entorno,
en señales simultáneas, que practiquen la lectura, el cálculo, estudien,
escuchen música o realicen ejercicios físicos.
PERCEPCIÓN
La percepción es la capacidad mental que nos permite
integrar y/o reconocer aquello que nos llega a través de nuestros sentidos. Nos
permite reconocer aquellos objetos a los que prestamos atención y/o crear
patrones propios de conocimiento, por lo tanto, debe producirse un encuentro
entre la información sensorial y los archivos de memoria, dando paso a la
percepción o interpretación de la realidad.
Los adultos mayores tienen problemas de agudeza y
procesamiento visual, problemas de sensibilidad a la iluminación con
dificultades de visión en lugares poco iluminados, problemas para distinguir
colores, problemas para enfocar diferentes distancias y déficit en la
percepción espacial. Estas dificultades influyen en el tiempo que necesitan
para identificar estímulos visuales, y por lo tanto, aumenta el tiempo
requerido para resolver tareas perceptivas en comparación con los jóvenes.
La secuencia del deterioro de la percepción en el síndrome
demencial se inicia en el momento en que el paciente comienza a perder su capacidad
para recordar, porque se pierde el material con el que debería comparar lo que
percibe. Esto trae como consecuencia que el paciente comience a tener
dificultades para interpretar correctamente y reconocer adecuadamente las
situaciones, las personas y los objetos que se encuentran en su entorno.
El enfermo de Alzheimer va perdiendo paulatinamente la
capacidad para reconocer lo que tiene a su alrededor, y uno de los trastornos
cognitivos que presenta es la agnosia: alteraciones en el reconocimiento del
mundo que los rodea en ausencia de alteración de los órganos de los sentidos.
Debemos prestar atención a los procesos que habitualmente
pueden asociarse al fenómeno del envejecimiento. Por una parte, la
incomprensión y la falta de adaptabilidad a situaciones nuevas que colocan a
las personas mayores en una situación de inferioridad para afrontar
determinados acontecimientos; y por la otra, el declive psicofísico que
conlleva necesidades de atención psicosocial, sanitarias y económicas cada vez
mayores.
Nuestros adultos mayores necesitan conocer su importancia y
cómo pueden incluir en el autocuidado de la salud, la preservación y el
mejoramiento de sus capacidades intelectuales.
Las funciones cognitivas en el envejecimiento es un tema tratado anteriormente en donde las investigaciones nos muestran mucho al respecto pero sobre todo como es que podemos hacer que no se pierdan por completo en ellos o simplemente el darle una mejor calidad de vida a los adultos mayores, siendo un articulo interesante de examinar.
ResponderBorrarClaro, necesitamos conocer cuales con los cambios que se dan en el adulto mayor para poder proporcionarles las herramientas para compensar este deterioro y así se sigan sintiendo activos y con ganas de seguir adelante.
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