Durante los años 70, a partir de las investigaciones de Cobb y Cassel,
se desarrolló el campo de estudio de lo que hoy en día se conoce como soporte
social. Ambos autores enfatizaban que éste tenía un impacto positivo en el
individuo, reduciendo su susceptibilidad frente a enfermedades, protegiéndolo de
experimentar estados patológicos y sirviendo como una suerte de amortiguador en
situaciones de crisis.
Componentes del Soporte Social
Redes Sociales
Se refiere a las diversas conexiones que los individuos tienen con sus otros significativos
dentro de un medio ambiente particular. Cumplen un papel estabilizador, pues son la base desde la
cual se constituye la integración social, elemento muy importante
para la adaptación, en especial durante la adultez mayor.
Soporte Social Percibido
Implica la evaluación cognitiva de saber o tener la confianza de estar conectado
con otros y de poder contar con ellos en alguna situación en particular.
Soporte Social Efectivo
Se refiere a la cantidad de miembros de la red social que realmente brindan su apoyo.
Soporte Social Realizado
Puede ser concebido como las acciones realizadas por otros cuando brindan ayuda a
una persona.
Stassen Berger (2001) plantea que durante
la adultez mayor las relaciones amicales y la calidad de las mismas
resultan cruciales y muchas veces se constituyen como una barrera contra la pérdida del
nivel de reconocimiento social característico de esta etapa de vida. Aunque los
adultos mayores puedan
mantener lazos con generaciones menores o con familiares, la
presencia de amigos de la misma generación incrementa los recuerdos compartidos
y la sensación de bienestar, pues estos se convierten en fuentes de alegría,
ofrecen intimidad y brindan oportunidades para compartir actividades recreativas.
Los hermanos también pueden brindar dicho soporte, por lo que resultan muy importantes durante esta etapa de vida.
Sin embargo, tal como plantea Vega (1995), la disponibilidad de su ayuda dependerá
de sus posibilidades, de su proximidad geográfica y de su estado de salud.
De otro lado, en cuanto al ámbito familiar se ha encontrado
que el soporte social que los hijos brindan a sus padres durante su proceso
de envejecimiento depende de si los primeros son hombres o mujeres. En
relación a esto, Spitze y Logan (1990) señalan que los adultos mayores que tienen
hijas mujeres suelen
recibir un mayor y más diverso soporte y asistencia que
aquellos que tienen hijos pero no hijas.
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