El envejecimiento con éxito es considerado como un concepto multidimensional que abarca, trasciende y supera la buena
salud y que está compuesto por un amplio conjunto de factores
bio-psicosociales.
Rowe y Khan lo definen con los siguientes componentes: baja probabilidad de enfermedad y de la
discapacidad asociada, alto funcionamiento físico y mental y alta
participación social.
Sin embargo, otros autores enfatizan la valoración subjetiva y la satisfacción
con la vida como elementos clave de un envejecimiento exitoso
(Lher,1982) e, incluso, otros consideran como elemento clave la
actividad y productividad social (Siegrist, Knesebeck y Pollack,
2004).
En resumen, condiciones de salud, funcionamiento físico
óptimo, alto funcionamiento cognitivo, afecto positivo y
participación social son los criterios generalmente aceptados para identificar esta forma de envejecer
(Fernández-Ballesteros)
Sin embargo, Peel, McClure y Bartlett (2005) examinaron los resultados de la mayoría de los artículos procedentes de
estudios longitudinales (de 1985 a 2003) y concluyeron que los
criterios utilizados en la identificación del envejecimiento con éxito son dos: la supervivencia y el nivel de funcionalidad del individuo.
Así también, la revisión de estos estudios puso de relieve que la mayoría de los determinantes o predictores investigados en la
literatura son, esencialmente, los estilos de vida (no fumar, no beber,
adecuada alimentación y ejercicio físico).
Depp y Jeste (2006) también hicieron una extensa revisión de estudios sobre envejecimiento con éxito, tanto transversales
como longitudinales; tras identificar los criterios para la definición de un envejecimiento con éxito.
Estos autores identificaron 28 estudios que cumplen con algunos criterios preestablecidos. Entre estos estudios se identificaron 10
aspectos principales utilizados como criterios para un envejecimiento
con éxito, presentes en un número limitado de estudios. Un
resumen de todo ello es el siguiente: habilidad funcional y
funcionamiento físico estaban presentes en 26 estudios, funcionamiento
cognitivo en 15; satisfacción con la vida y bienestar en 9;
participación social/productividad en 8, presencia/ausencia de enfermedad en 6; longevidad en 4; autovaloración de la salud en 3; aspectos
de personalidad en 2; medio ambiente y renta en 2, y autoevaluación de un envejecimiento con éxito en 2.
Por otra parte, las variables independientes más comunes de envejecimiento con éxito son las siguientes:
una
menor edad, mayores ingresos, educación, género/femenino,
género/ masculino, la proteína C-reactiva, índice tobillo/brazo, la
presencia de condiciones médicas, problemas de audición y la ausencia de la depresión.
Mientras el envejecimiento con éxito sea considerado un constructo multidimensional, en muchos casos se
operacionalizará mediante criterios simples que pueden adoptar un formato categorial o continuo. Finalmente, existe una frecuente
confusión entre las definiciones o criterios y sus
predictores o
determinantes.
En conclusión, es de extrema importancia y urgencia llegar a una definición empírica de envejecimiento con éxito
comúnmente aceptada para poder establecer comparaciones tanto en la
proporción de personas que envejecen bien en una población dada como cuáles son sus predictores.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario