El adulto mayor ve afectada su autoestima a veces por
la inseguridad que vive a partir de las pérdidas asociadas a sus vivencias
afectivas, físicas y sociales como son: la independencia de los hijos, la
pérdida del cónyuge, la disminución de capacidades, la salud a veces afectada,
la jubilación, la disminución de ingresos, entre otras. Su vida emocional sufre
modificaciones que originan actitudes acerca de sí mismo y acerca de los demás
que pueden tener efectos negativos en sus relaciones afectivas y en el trato
con otros. Sabemos que a partir de la autoestima, es decir, del concepto del
propio valor, se proyectan la comunicación y las conductas que constituyen la
base del mundo afectivo relacional. El refuerzo de la autoestima en el Adulto
Mayor, se sostendrá en el hecho de favorecer la apertura de la perspectiva
desde sí mismo respecto a las metas alcanzadas, esfuerzos, logros y sabiduría
de vida a partir de la experiencia. Este refuerzo puede darse a través del
aprendizaje acerca de la valoración de sí mismo y de la comunicación, lo cual
favorecerá la adaptabilidad al entorno.
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