Para enfrentar los problemas de la vejez, se hace necesaria
la participación de un equipo multidisciplinario formado por médicos geriatras
y gerontólogos, psicólogos, enfermeras y trabajadores sociales, entre otros. De
manera particular, el psicólogo tiene una función importante en el equipo
gerontológico: se ha convertido en una herramienta esencial en la atención del
adulto mayor dado que en los últimos años las investigaciones clínicas demuestran
que en ese grupo de edad las enfermedades mentales tienen una prevalencia del
40 al 45%, estadística que incluye toda una gama de problemas psicogeriátricos reversibles
e irreversibles.
Una de las transformaciones que experimenta el organismo
humano en la última etapa de la vida es un cambio en sus funciones mentales. El
tratamiento y prevención de tales padecimientos es una de las tantas funciones
que el psicólogo puede desempeñar en el cuidado de la salud de las personas de
la tercera edad.
El psicólogo y el
adulto mayor hospitalizado
El psicólogo ofrece un dispositivo de escucha, facilitando
así el hablar del paciente, quien irá reconociendo la operatividad del
lenguaje, así como el hecho de que puede tomar distancia con respecto de su
enfermedad. Se le invitará a que relate su historia, y allí se desplazarán las
modalidades vinculares con sus familiares y parejas, sus posibilidades para
resolver conflictos, mecanismos de defensa, pérdidas y ganancias, alegrías y
tristezas, sueños y fantasías, olvidos y recuerdos; en fin, se logra que se vea
a sí mismo como a una persona y no como a una enfermedad. A través de las
sucesivas entrevistas, se hallará a un sujeto que construye en el presente su
historia, ya que muchos viejos acceden por primera vez al psicólogo, por lo que
será necesario explicarles claramente cuál es la función de éste.
Además de las entrevistas, el psicólogo puede utilizar otras
herramientas diagnósticas para evaluar el nivel cognitivo, emocional y hasta
físico en cuanto a las actividades que es capaz de hacer por sí mismo del
adulto mayor hospitalizado, aplicando determinadas pruebas. Ya aplicadas,
resulta interesante evaluar los resultados obtenidos en una primera
administración con respecto a una posterior, e investigar qué variables
intervinieron para la modificación, si es el caso, de los resultados.
El psicólogo y el
adulto mayor institucionalizado
La mayor parte de las personas mayores no desea vivir en
instituciones; con frecuencia consideran que vivir allí es un abierto rechazo por
parte de sus hijos, y éstos llevan ahí a sus padres disculpándose al hacerlo y
con grandes sentimientos de culpa. Sin embargo, debido a las necesidades de la
persona mayor o a las circunstancias de la familia, tal ubicación parece ser en
ocasiones la única solución.
La labor del psicólogo en un asilo resulta indispensable,
pues no sólo consiste en atender las necesidades emocionales, afectivas y terapéuticas
de los senectos residentes, sino también de impartir a todo el personal que
allí labora los conocimientos referentes a las relaciones humanas para que
conviva con esos pacientes y les ofrezca no sólo una atención física sino
también emocional, pues suele suceder que labore en estos sitios personal no
capacitado que puede abusar o maltratar al paciente.
El psicólogo y su
labor con adultos mayores asociados
En los últimos años, las personas de la tercera edad ya sea
por iniciativa propia o mediante programas institucionales se han agrupado en
asociaciones de jubilados, clubes, grupos de barrio y otros; cada uno de tales
grupos funciona de acuerdo a políticas establecidas en parte por sus mismos
miembros y en parte por las instituciones a las que pertenecen, pero coinciden
en un objetivo principal, que es elevar la calidad de vida de sus integrantes.
El psicólogo debe hacerles reflexionar acerca de que la edad
de la jubilación, que para muchos suena amenazante, no es una edad estéril; que
es una edad de realización, de productividad, de fecundidad artística, de
cumplimiento de aspiraciones que posiblemente nunca se pudieron llevar a cabo;
que es una edad de libertad para desligarse de muchas cosas y compromisos que
impedían la autorrealización, y que es una edad de retos.
El psicólogo y la
atención individual a personas de la tercera edad
Con frecuencia, el psicólogo atiende a las personas mayores
en forma individual a través de un tratamiento psicológico o de psicoterapia. A
menudo, para entender mejor al paciente y para que éste se entienda mejor, es
bueno hacer una revisión de su vida. Este proceso de recordar es comúnmente
acompañado por la reaparición de conflictos no resueltos, y es aquí donde el
psicólogo reconocerá el efecto de problemas anteriores que han persistido y que
se manifiestan a través del estrés provocado por el envejecer.
Como parte de la tarea del psicólogo, es necesario que trate
de manera particular la presencia de los síntomas depresivos, que suelen ser
muy frecuentes en esta etapa de la vida; de hecho, se observan en los senectos
cuadros clínicos de angustia y depresión. El psicólogo puede enseñar técnicas
del relajamiento que producen muy buenos resultados en aquellas personas que
padecen depresión, ansiedad, estrés, hipertensión arterial, diabetes y otros.
El psicólogo y la
atención primaria de la salud física y mental en la tercera edad
Es tarea del psicólogo acompañar el planeamiento estratégico
del proceso de envejecimiento revirtiendo los prejuicios que actúan como
inhibidores para el logro de la identidad personal y como barreras en todo el
espectro social, que incluye además al propio adulto mayor y a los
profesionales que lo tratan; así, los planes de prevención deben responder a
las necesidades sentidas por la población a la que se desea llegar, conforme a
sus realidades y características psicológicas, sociales y geográficas; es
decir, atendiendo a su perfil epidemiológico. Se estima que la obra social
debería guiar las acciones de promoción y prevención de la salud, incluyendo más
prestaciones (incremento vertical) y cubriendo a más personas (incremento
horizontal), aumentando de esta manera la cobertura asistencial.
Para mayor información:
La labor del psicólogo para con los adultos mayores en esencial en todo aspecto, me gustaría mucho que este sea reconocido mas en nuestro país para ello hay que seguir trabajando mas. Buen post.
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